p r i m a v e r a . 1 9 9 4. n º 1
Origen de un nombre

Joaquín González Moreno

El Grupo Cruzcampo S.A. toma su nombre de la fábrica de cervezas fundada por Roberto Osborne hace noventa años en Sevilla, en las proximidades de un histórico templete que aún sigue cobijando la Cruz del Campo. Joaquín González Moreno, historiador y autor de numerosos libros, entre ellos "Vía Crucis a la Cruz del Campo", de reciente aparición, nos cuenta en un documentadísimo artículo la evolución de dicho templete, estrechamente unido a la Historia de la Capital andaluza y a la primera empresa cervecera española.

Sobre la loma más predominante del costado oriental, fuera de los muros de Sevilla, allí donde se observa la última protuberancia de los Alcores, se alzaba, desde tiempo inmemorial, un pequeño monumento por donde los romanos hicieron pasar la traída de aguas desde los manantiales de Alcalá de Guadaira

En el período de dominación musulmana, los alarifes agarenos dejaron constancia de su pericia en aquel lugar, levantando el famoso acueducto de los Caños de Carmona, llamado así porque venía a morir en Sevilla por encima de los muros de la puerta de este nombre.

Siguiendo el uso de Castilla, tras la conquista de la ciudad por Fernando III, se erigió, en lo que un siglo después se llamaría la Cruz del Campo, un rollo, símbolo de la jurisdicción de Sevilla, por ser aquel sitio inicio de su municipio. A lo que tenemos que añadir que, en ocasiones, esta columna fue utilizada como patíbulo, la picota estaba puesta en la zona más idónea para que los viajeros que entraban o salían de la ciudad contemplasen las cabezas de los ajusticiados.

Fue en 1482 cuando cl asistente de Sevilla, don Diego de Merlo, con ocasión de las obras de reparación y saneamiento de las aguas del referido acueducto, mandó sustituir con autorización de los Reyes Católicos, el patíbulo por un templete. En el centro del mismo iría una columna con una copia en mármol del Santo Crucifijo de San Agustín, el icono de Jesús más venerado de aquel tiempo, rara que su visión sirviera de meditación a sus múltiples devotos. Corno más adelante veremos la talla no se realizó y en 1594 el imaginero Lorenzo de Matamoros modeló las esculturas que aún se conservan.

El Templete

Esta capilla abierta tiene sus antecedentes arqueológicos en la Fontanilla de Moguer, donde Colón tomó aguas para sus navíos antes de su empresa descubridora. No podemos tampoco olvidar el baldaquino de la iglesia de Nossa Senhora de Oliveira en Guimaraes (Portugal) y el templete que está al lado de un puente que perteneció a los frailes del convento de San Jerónimo de Buenavista. Al primero le falta el remate almenado, y sus arcos apuntados muestran decoración de cordón, mientras que el segundo que es de piedra incorpora a su ornato baquetones con puntas de diamante y capiteles mudéjares.

La Cruz del Campo es uno de los pocos monumentos sevillanos que conserva, después de cinco siglos, la misma forma primitiva, salvo la desaparición de sus cuatro pináculos terminales y el añadido de los zunchos y vientos de hierro, que se pusieron en 1880 para evitar el desplome de su maciza bóveda.

El dado que sirve de base a la columna central sustituye a unos deteriorados ladrillos y es obra realizada en 1958 por el escultor Juan Abascal. El mismo autor modeló los clavos de bronce que ofrecen la imagen y se obtuvieron de la fundición de un cerrojo mudéjar conservado en la Casa de Pilatos. Con el resto del material se labraron, años después, los cuatro escudos con las armas familiares que se colocaron en la lápida de la fachada del referido palacio, que recuerda la canonización de San Juan de la Ribera, hijo del primer duque de Alcalá de los Gazules.