"Defender, proteger,
amparar, favorecer.
Estas cuatro
palabras
definen qué es
el patrocinio
"

 

 

 

o t o ñ o . 1 9 9 4. n º 2
Un deporte llamado patrocinio

Emilio González

Los éxitos en la Olimpiada de Barcelona se debieron tanto a los deportistas españoles como a sus empresas patrocinadoras. Desde su nacimiento, Grupo Cruzcampo ha manifestado siempre un creciente interés por la labor de mecenazgo deportivo, cuya ley se discute en estos momentos en el Parlamento.

El diccionario de la Academia define el termino "Patrocinar" con dos acepciones. Estas son, por supuesto, similares pero a la vez muy distintas, como veremos a continuación.

Comencemos por la segunda. "Patrocinar: Sufragar una empresa, con fines publicitarios, los gastos de un programa de radio o televisión, de una competición deportiva o de un concurso".

Quizá sea ésta la definición más conocida del verbo "Patrocinar". Antes se patrocinaban guerras viajes o grandes descubrimientos. Al fin y al cabo, lo que hicieron los Reyes Católicos con Cristóbal Colón fue una simple labor de patrocinio. Hoy, cada vez que se habla de patrocinar un evento o del patrocinio de una actividad, automáticamente estas ideas se asocian a un gran acontecimiento cultural o deportivo y a unas cifras millonarias. Como se puede comprobar, la figura del patrocinio -y del patrocinador- no es nada nueva. Lo que sí ocurre es que en los últimos años se ha puesto de moda.

Pero no todo patrocinio es sinónimo de grandes acontecimientos y de enormes facturas. Y aquí entra la primera definición del verbo "patrocinar" que da la Real Academia Española: "Defender, proteger, amparar, favorecer." Estas cuatro palabras definen más exactamente lo que tiene que ser una labor de patrocinio.

La primera no excluye la segunda. Esta, por su parte, no elimina a aquélla. Más bien tienen la necesidad y la obligación de complementarse.

Cruzcampo, un buen ejemplo

Ya hemos comentado que la figura del patrocinio no es nada nueva. Hoy es un elemento necesario para cualquier institución. Por un lado, es un instrumento de gestión genuino e imprescindible para una empresa moderna; por otro, es una técnica más de comunicación de la firma con sus clientes o potenciales clientes. El Grupo Cruzcampo lo ha entendido así, pero no desde ahora, sino desde hace muchos años. Y para explicarlo no hay nacía mejor que echar la vista atrás.

No creo que en Sevilla haya quedado un acto cultural, social o deportivo sin anunciarse. Recuerdo que durante muchos años Cruzcampo hizo una modesta pero amplia labor de patrocinio al hacerse cargo de la cartelería de los numerosos actos que se desarrollaban en la capital andaluza. Partidos de fútbol, películas, conferencias..., convocaban desde carteles con el nombre de Cruzcarnpo. Ese fue el primer paso y Cruzcampo lo entendió como una forma de estar presente en la vida de la ciudad. Quizá, sin saberlo, Cruzcampo entró de esta guisa en el mundo del patrocinio.

Han pasado los años. Hoy Cruzcampo es una de las mayores empresas del país. Los objetivos de esta firma en el mundo del patrocinio se han expandido sin olvidar ni sus orígenes ni su principal fin: el servicio a la sociedad.