Los
éxitos en la Olimpiada de Barcelona se debieron tanto a los deportistas
españoles como a sus empresas patrocinadoras. Desde su nacimiento,
Grupo Cruzcampo ha manifestado siempre un creciente interés por
la labor de mecenazgo deportivo, cuya ley se discute en estos momentos
en el Parlamento.
El diccionario
de la Academia define el termino "Patrocinar" con dos acepciones.
Estas son, por supuesto, similares pero a la vez muy distintas,
como veremos a continuación.
Comencemos
por la segunda. "Patrocinar: Sufragar una empresa, con fines publicitarios,
los gastos de un programa de radio o televisión, de una competición
deportiva o de un concurso".
Quizá
sea ésta la definición más conocida del verbo "Patrocinar".
Antes se patrocinaban guerras viajes o grandes descubrimientos. Al fin
y al cabo, lo que hicieron los Reyes Católicos con Cristóbal
Colón fue una simple labor de patrocinio. Hoy, cada vez que se
habla de patrocinar un evento o del patrocinio de una actividad, automáticamente
estas ideas se asocian a un gran acontecimiento cultural o deportivo
y a unas cifras millonarias. Como se puede comprobar, la figura del
patrocinio -y del patrocinador- no es nada nueva. Lo que sí ocurre
es que en los últimos años se ha puesto de moda.
Pero no
todo patrocinio es sinónimo de grandes acontecimientos
y de enormes facturas. Y aquí entra la primera definición
del verbo "patrocinar" que da la Real Academia Española:
"Defender, proteger, amparar, favorecer." Estas cuatro palabras
definen más exactamente lo que tiene que ser una labor de patrocinio.
La primera
no excluye la segunda. Esta, por su parte, no elimina a aquélla.
Más bien tienen la necesidad y la obligación de complementarse.
Cruzcampo,
un buen ejemplo
Ya hemos
comentado que la figura del patrocinio no es nada nueva. Hoy es un elemento
necesario para cualquier institución. Por un lado, es un instrumento
de gestión genuino e imprescindible para una empresa moderna;
por otro, es una técnica más de comunicación de
la firma con sus clientes o potenciales clientes. El Grupo Cruzcampo
lo ha entendido así, pero no desde ahora, sino desde hace muchos
años. Y para explicarlo no hay nacía mejor que echar la
vista atrás.
No creo
que en Sevilla haya quedado un acto cultural, social o deportivo sin
anunciarse. Recuerdo que durante muchos años Cruzcampo hizo una
modesta pero amplia labor de patrocinio al hacerse cargo de la cartelería
de los numerosos actos que se desarrollaban en la capital andaluza.
Partidos de fútbol, películas, conferencias..., convocaban
desde carteles con el nombre de Cruzcarnpo. Ese fue el primer paso y
Cruzcampo lo entendió como una forma de estar presente en la
vida de la ciudad. Quizá, sin saberlo, Cruzcampo entró
de esta guisa en el mundo del patrocinio.
Han pasado
los años. Hoy Cruzcampo es una de las mayores empresas del país.
Los objetivos de esta firma en el mundo del patrocinio se han expandido
sin olvidar ni sus orígenes ni su principal fin: el servicio
a la sociedad.