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p
r i m a v e r a.
1 9 9 5. n º 3
Del sudor y del sudar
Ramón Sánchez Ocaña
¿Sirve para algo
sudar? Seguramente se habrán hecho esta pregunta ahora que empiezan
los calores. Pues gracias al sudor, podríamos decir, entre otras
cosas, guardamos y conservarnos la temperatura. Aunque, ciertamente, la
sudoracion excesiva sea un problema. Nosotros tenemos una temperatura
constante (alrededor de 37 grados) estemos esquiando en Alaska, o de safari
por el desierto africano. Y todo, porque tenemos un mecanismo que regula
el calor que producimos y el calor que perdemos
Nuestro cuerpo tiene varios
sistemas para producir calor. El primero, proviene de la alimentación.
La es la razón por la que en los países tríos se
come mas que en los cálidos o por lo menos con más calorías.
Mientras que en un ambiente frío se come graso, ahumado, energético,
proteico, en los países cálidos la dieta suele ser vegetal,
a base de frutas, verduras, ensaladas...
Además nuestras tuberías
internas funcionan como podrían hacerlo las tuberías de
una casa. ¿Qué hace mucho calor? Pues sacamos los tubos fuera de
la casa para que se enfríen. Y
un poco es lo que hace nuestro
cuerpo: sacar los vasos sanguíneos hacia la superficie. Por eso
nos ponemos un ~OC() rojos. Y se dilatan los vasos superficiales. ¿Y cuándo
hace mucho frío? Pues entonces además de encogernos para
conservar el calor, producimos más frotándonos las manos
o con pequeños ejercicios de nuestros músculos, que es lo
que hace la tiritona. El problema es que no sólo necesitamos producir
calor. En algunas ocasiones, también necesitamos perderlo, porque
si no, un día que comamos grasas y azúcares nuestra temperatura
podría subir a cincuenta grados. Perdemos calor de forma continua
a través de la piel mediante un mecanismo de evaporación.
La una respiración insensible. Así perdemos al día
alrededor de 800 centímetros cúbicos de agua. Pero si hace
demasiado calor exterior —o hacemos ejercicio—, el organismo pone en marcha
otro sistema: deja escapar a través de la piel un poco de agua
que, al llegar a la superficie, se evapora, refrigerando todo el cuerpo
(es lo que la sabiduría popular ha asimilado al botijo. ¿Por qué
está más fresca el agua? Simplemente porque la leve transpiración
permite que se evapore la superficie y produzca frío.
Todas estas funciones están
reguladas por nuestro termostato particular. Si hace frío perdemos
menos calor. Y si hace calor, o generamos menos -con calor se pierde apetito-
o perdemos más. Todo obedece a un perfecto termostato que tenemos
situado en el cerebro, en el hipotálamo.
Cómo
se suda
Tenemos "sensores" repartidos
por todo el organismo con la misión de vigilar que la temperatura
sea la correcta. Pero la correcta para cada órgano ya que mientras
la cabeza tiene una temperatura que ronda los 34 grados, los pies están
más a gusto a 28. Eso explica en parte por qué por unas
zonas se suda más que m~ otras.
Una vez que el sensor informa
al cerebro que hace calor o que hace frío el cerebro envía
a su ordenanza particular que en ese caso es una sustancia llamada Acetilcolina.
Ella llega hasta la glándula sudorípara, la exprime
y entonces el sudor sale.
Cumplida su misión,
es decir, producida la sudoración, al evaporarse, se enfría.
Y entonces la información vuelve a recorrer el camino para decirle
al cerebro que se ha llegado a la temperatura ideal.
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