|
|
o
t o ñ o - i n v i e r n o . 1 9 9 5 . n º 4
A vueltas con el colesterol
Ramón Sánchez Ocaña
Una tasa elevada de colesterol es un factor
de riesgo. Es esta una idea que ha llegado ya a todos nosotros. Sin embargo,
según las encuestas, tenemos muy poco conocimiento de qué
es el colesterol. Y menos aún tenemos de que hay colesterol bueno
y un colesterol malo... Podemos definirlo como una grasa que forma parte
de muchos tejidos que disponen de una membrana que los protege. Esa membrana
i formada en buena parte por colesterol. Además, el colesterol
actúa en muchos procesos de la vida. Por ejemplo, la vitamina D,
que sintetiza nuestro organismo gracias al sol, tiene como base el colesterol.
Y muchos procesos metabólicos son posibles gracias al colesterol.
Y muchas hormonas, como las sexuales...
Por eso, ‘tener colesterol" no solo no es
malo, sino que es: necesario. Y por eso todo nuestro organismo lo produce.
El problema es tenerlo elevado.
Quede claro: el colesterol es una grasa.
Y una gran parte de grasas llegan a nuestro organismo con nuestra alimentan
(Si no tomáramos grasas en la dieta, el organismo las fabricaría
partiendo de otros elementos).
El viaje de las grasas
De todos modos, no podemos olvidar que una
de las características de las grasas es que no se disuelven en
el agua. ¿Cómo puede entonces transportarlas el organismo, a través
de un medio acuoso como es la sangre? Porque si ese transporte no es perfecto
habría que imaginar una sangre con grumos, con zonas densas, aceitosas...
Por eso, en la sangre, el colesterol y otras
grasas para viajar se unen en proteínas, formando una especie de
pelotitas que se llaman lipoproteínas. Claro está, hay lipoproteínas
más densas que otras, según la cantidad de grasa que transporten.
Las hay de muy baja densidad, de baja, de mediana y de alta densidad.
Todo depende de que estén formadas por mucha proteína y
poca grasa, por mitad y mitad, o por mucha grasa y poca proteína.
Finalmente, hay dos que son las que más nos interesan: las de baja
densidad (low density lipoprotein, LDL) y las de alta densidad
(high density lipoprotein, HDL).
Las de baja densidad son las que llevan el
colesterol a todas las células del organismo. Si abriéramos
una de esas lipoproteínas de baja densidad veríamos que
casi la mitad de su contenido es colesterol.
Además, las células tienen
unos receptores específicos, como unos ganchos, que atraen a esas
lipoproteínas. Es como si las absorbieran. Allí depositan
su colesterol. Pero quede claro que cada célula tiene también
su sistema para producir su propio colesterol.
Así, si a una célula le entra
mucho colesterol, ella misma no lo sintetiza. Y por si friera poco, los
receptores dejan de tener actividad. Pero si a la célula le llega
poco colesterol, entonces ella misma lo fabrica. Y por otro, los receptores
aumentan en cantidad y en ejercicio. En definitiva, las lipoproteínas
de baja densidad so>ni las que llevan el colesterol desde el hígado
a todos los rincones del organismo. A todas las células. Por tanto,
el colesterol que tienen provienen del que les llega por estas lipoproteínas,
más el que ellas mismas fabrican, listas de baja intensidad son
las que constituyen el colesterol malo, si está elevado.
Pero hay otras lipoproteínas: las
de baja densidad que se conocen también como la fracción
de colesterol bueno. Se forman en el hígado, y su misión
fundamental es acercarse a las células que tienen exceso de colesterol.
Les quita el que sobra y lo lleva nuevamente al hígado.
En resumen, pues, podemos decir que el colesterol viaja fundamentalmente
en dos tipos de vehículos. Uno de baja densidad, que lleva el colesterol
desde el hígado hasta las células. Y otro de alta densidad,
que es el que quita el colesterol que sobra y lo devuelve al almacén
del hígado. De aquí se deduce algo importante: si tenemos
mucha fracción de baja densidad, tendremos mucho colesterol en
las células. Por el contrario, si tenemos mucho de alta densidad,
se evitará acumular el colesterol en el organismo.

|
|