

"Nuestras
acciones formativas pretenden, sobre todo,
generar
capacidad autoaprendizaje"


"La
calidad humana
es la que marca
la diferencia
entre las empresas"

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r i m a v e r a - v e r a n o . 1 9 9 6 . n º 5
Creer en nuestra gente
Juan de la Torre Fabre
Desde
sus orígenes hace casi un siglo La Cruz del Campo SA., empresa
sobre la que años después se constituiría la actual
compañía, se decantó por una clara política
en la que el factor humano fuera siempre determinante a la hora de emprender
cualquier tipo de actuaciones. La Cruz del Campo no sólo fue una
empresa pionera en la producción de cervezas sino, sobre todo,
en la manera de entender la capital importancia de las personas que desde
1904 configuran su principal patrimonio.
Los
tiempos y las circunstancias, resulta evidente, han cambiado. El modo
de gestionar los recursos humanos no puede ser el mismo que a comienzos
de siglo, ni siquiera igual que hace quince o veinte años. Grupo
Cruzcampo es consciente de que la adaptación a las nuevas situaciones,
especialmente de tipo socioeconómico, requiere que determinadas
personas adopten medidas y desarrollen políticas que, a su vez,
afectan también a otras personas.
Por
todo ello, cuando hablamos de la Visión que tenemos de nosotros
mismos y de los Valores que inspiran a Grupo Cruzcampo SA. decimos con
toda rotundidad:«Creemos en nuestra gente». Por el mismo motivo añadimos
que nuestra línea de acción radica en cl mantenimiento de
un número adecuado de empleados responsables y comprometidos con
el futuro de ¡a Compañía, con alta motivación>
formación y capacidad de gestión.
Nuestra
apuesta permanente por los hombres y mujeres que integran la compañía
no se queda sólo en una declaración de principios, Sino
que impregna y condiciona todas las decisiones que se toman en Grupo Cruzcampo.
En esta línea, nuestras políticas de relaciones laborales,
formativas y retributivas contribuyen de forma decisiva a que sea precisamente
la calidad humana la que marque las diferencias con las restantes empresas.
La tarea no es fácil y requiere que todos nos esforcemos cada día,
conscientes de que no existe final en nuestro afán de mejora.
Cuando
declaramos que el número ha de ser el «adecuado», no hablamos sólo
de la cantidad. La cifra de empleados es, sin duda alguna, un
dato importante, que debe adaptarse, para garantizar el futuro de la empresa,
a las estructuras existentes y a las necesidades reales. Pero más
que a la cuantía, el adjetivo adecuado se refiere a la calidad.
Esta
valoración cualitativa anima nuestras actividades de Desarrollo
y Formación, cuyos fines prioritarios persiguen que los empleados
del Grupo Cruzcampo alcancen cl grado de competencia requerido, desarrollen
todo su potencial, consigan sus objetivos personales y contribuyan al
éxito de la empresa común. En la parcela formativa nuestras
acciones pretenden, sobre todo, generar capacidad de autoapreridizaje
en la organización. Es decir, que nuestros empleados «aprendan
a aprender», que sean capaces de adaptarse al ritmo trepidante de cambio
que imponen las nuevas tecnologías y puedan obtener de ellas el
máximo provecho.
En
Grupo Cruzcampo la formación se concibe como una herramienta de
desarrollo personal, donde cada acción formativa forma parte de
un plan detallado, con el que se fortalecen puntos débiles o se
aportan dosis de experiencia profesional.
De
acuerdo con estos principios, para definir el proceso formativo siempre
partimos de un cuidadoso Análisis de Necesidades, en función
de las características y necesidades tanto de presente como de
futuro de cada puesto de trabajo. Una vez detectados los conocimientos
y habilidades que serán necesarios durante los próximos
años para desarrollar una determinada actividad, se comparan con
los que posee actualmente la persona que desarrolla dicha labor. A partir
de ese momento se definen las necesidades de Formación/Desarrollo
y se concretan en un plan individualizado.
A
este proyecto lo hemos bautizado con las siglas PRDD, que traducidas significan
Programa de Revisión del Desarrollo y Desempeño. Lo aplicamos
a todos nuestros ejecutivos, directivos, mandos, mandos intermedios, fuerza
de ventas y administrativos; y, en breve, también alcanzará
al resto de empleados de la compañía, sin distinción
de nivel o categoría.

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