"Aunque innovar
no garantiza
siempre el éxito,
hacerlo es
siempre una apuesta
por el futuro
"

 

 

 

 

 

"Las sociedades
y los pueblos
innovadores
lo han sido
precisamente
por su talante,
por su enfoque vital
"

 

 

 

 

 

"El líder de un mercado debe ser capaz de crear nuevos conceptos, inventar
mejores procesos
y ser el más innovador"

 

 

o t o ñ o- i n v i e r n o . 1 9 9 7. n º 8
La innovación como cultura

Allen F. Peeters Presidente y Consejero Delegado del Grupo Cruzcampo, S.A.

Innovar es arriesgado, pero no hacerlo resulta aún más peligroso. Aunque innovar no garantiza siempre el éxito, hacerlo es siempre una apuesta por el futuro. En la historia existen numerosos ejemplos de ideas creativas e innovadoras que no llegaron nunca a cuajar. Sin embargo, la mortandad de empresas inmovilistas o refractarias a la innovación es infinitamente superior.

Crear siempre ha sido importante, pero en los tiempos que corren la empresa solo tiene dos caminos: o asume la innovación, a pesar de sus riesgos y fragilidades, y la hace parte de su cultura, de su forma de ser; o será devorada por un entorno y un mercado que cambian a velocidades de vértigo. Tan radical es esta transformación que viene afirmándose que la mitad de los productos que se utilizarán dentro de diez años no existen aún.

En la última década, los mercados, cada vez más abiertos y variables, han acentuado la necesidad de ganar la batalla de la competitividad cada día, lo cual imprime una extraordinaria velocidad de respuesta a las exigecias del entorno económico en el que las empresas operan. De tal modo que en las autopistas económicas ya, para bien o para mal, no hay límites de velocidad. Todos vamos tan rápido como demandan los gustos y las necesidades de calidad de unos consumidores cada vez más sensibles, más exigentes exito y mejor informados.

Estos cambios vertiginosos no sólo afectan al mercado y al entorno económico de nuestra sociedad, sino que afectan también a las propias reglas del juego económico y en especial al ámbito legal y fiscal. La innovación, por tanto, no es ya sólo un proceso de adaptación hacia afuera, hacia los mercados, sino que es una exigencia en el seno de la misma actividad empresarial, de dentro para adentro. Los componentes humanos de la empresa convertido así en un cliente interno al que hay que dotar de herramientas para la innovación, para la adaptación y para el cambio constante. Poca innovación se puede hacer, pues, si en el seno de las empresas no se asume la creatívidad, las nuevas formas de hacer, como parte de la manera de ser de la misma empresa. Ln otras palabras, no se puede innovar si no se tiene disposición e ilusión para ello. No es innovadora la empresa que tiene muchísimas ideas nuevas sobre su negocio, sino la que es capaz de introducir el espíritu de la innovación en lo más intimo de su cultura y de transformar las ideas en realizaciones concretas.

La historia nos enseña con frecuencia que las sociedades y los pueblos innovadores lo han sido especialmente por su talante, por su enfoque vital y porque crear ha llegado a formar parte de su cultura. Y ello les ha llevado a la acción, porque una cosa es hablar de innovación, sentir su necesidad, y otra cosa es ser de verdad innovador, llevando las ideas nuevas a la práctica de cada día. Lo más difícil es convertir las ideas creativas en hechos reales y beneficiosos para la empresa.

La innovación alcanza su categoría cuando es capaz de generar acción colectiva. Desde esta perspectiva la innovación es una responsabilidad de todos los departamentos, funciones y empleados de una empresa, porque primero se genera la idea, después hay que descubrir o, si es preciso, inventar el camino para llevarla a la práctica, y enseguida incorporar a otros para hacer el camino juntos. Sólo así se podrá alcanzar la meta, como el resultado de un esfuerzo compartido, de un trabajo en equipo.

No se oculta que sólo se puede compartir el esfuerzo si existe una buena comunicación entre todos que, al cabo, sea la que genere conocimiento, confianza y una actitud común y compartida. Es decir, la información debe fluir sin trabas, con libertad, de arriba abajo, de abajo arriba, de todos hacia todos, porque para la innovación donde los megas son realmente necesarios es en cl cerebro de los empleados de la empresa. Eso sí, con la ayuda que las impresionantes y nuevas tecnologías facilitan.

En Cruzcampo hen]os asimilado la necesidad de la innovación y estamos poniendo los medios para desarrollar una cultura de innovación con el solo objetivo de convertirnos en una compañía verdaderamente innovadora, corno se le exige a una empresa líder que tiene la responsabilidad de crecer y fortalecerse en el mercado. El líder de un mercado debe ser capaz de crear nuevos conceptos, inventar mejores procesos y ser el más innovador. Sólo así se puede aspirar a satisfacer al consumidor.

Un Departamento de lnnovación viene ya actuando en la canalización y en el desarrollo de nuevos productos e ideas, siendo la primera vez que la innovación como tal se incorpora a las diversas funciones de la empresa. El Consejo de Dirección de Cruzcampo apuesta, sin embargo, aún más fuerte. Por su decisión ha surgido este año el Foro de Innovación, un equipo multidisciplinar, un ágora de encuentro y de motivación que está poniendo las bases para que a lo largo y a lo ancho de toda nuestra empresa la creatividad, el cambio a mejor, no sólo sea un acto de voluntad, sino una actividad beneficiosa y rentable que mejore los procesos, los productos, el conocimiento de las necesidades de nuestros clientes y la posición y el prestigio de nuestra industria en la sociedad española. Al fin y al cabo, no es sólo un objetivo sino la responsabilidad del líder.