

"España
es el segundo país europeo,
detrás de Rusia,
con más hectáreas cultivadas de cebada cervecera"

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r i m a v e r a -
v e r a n o. 1 9 9 9. n º 11
Cebada.
El principio de la cerveza
Felipe Roca de Togores
La cebada es un cereal que,
convertido en malta, constituye la materia prima de la cerveza. Su cultivo
está muy extendido y ha evolucionado profundamente en los últimos
años con la mecanización de las labores, la mejora de las
variedades y el uso más racional de los fertilizantes. También
se emplea como alimento humano y de animales.
Como todos los cereales,
no se presenta de la misma forma. Existen dos configuraciones principales:
una, llamada cebada de invierno, caballar o de seis carreras, y otra,
denominada de primavera, cerveceia o de dos carreras. Esta última
es la que se emplea en la elaboración de malta y cerveza.
La transformación
de la echada cervecera en malta requiere rigurosos controles de tiempo,
humedad y temperatura. Una vez limpia, la cebada se remoja con agua aireada
y se deja germinar. Cuando la germinación ha alcanzado su punto
adecuado, la echada se seca y tuesta, llamándose malta a partir
de dicho momento. A continuación la malta se muele y se mezcla
con agua para obtener el mosto que, más tarde, se convertirá
en cerveza.
Un acuerdo general sitúa
el origen de la cebada en el valle formado por los ríos Tigris
y Eúfrates, donde se empezó a cultivar hace diez mil años,
extendiéndose después hasta el Tíbet y las altiplanicies
chinas por el este, y hacia Egipto, Marruecos y Europa, por el oeste.
Se trata de un cultivo adaptado a las condiciones agroclimáticas
de tipo mediterráneo, por lo que España es un país
propicio para la producción de cebada cervecera.
La cebada es una planta anual
que completa su ciclo desde los 3-5 meses, que necesitan las cebadas de
primavera, hasta los 8-10 meses para las de invierno. Al igual que el
trigo, cada planta produce varios tallos y cada uno de ellos, una espiga,
que puede tener dos filas de granos o seis.
Genéticamente ha sido
muy bien estudiada, sobre todo por su importancia económica, ya
que es el cuarto cereal más cultivado en el mundo. Pero, también,
por su reducido número de cromosomas (siete), lo que ha propiciado
el conocimiento de la herencia de numerosos caracteres, tanto de interés
económico (el rendimiento en grano) como de calidad cervecera.
Esto ha facilitado la obtención de variedades de alto rendimiento
para el agricultor y de calidad para el maltero y, por añadidura,
para el cervecero.
El país que más
superficie dedica al cultivo de cebada es Rusia con cerca de 30 millones
de hectáreas. En Europa le sigue España, con más
de 4 millones de hectáreas. Pese a ello, no son los productores
que mejores rendimientos y calidades obtienen de sus campos de echada.
En esos últimos parámetros son los países del centro
y oeste de Europa los que mejores resultados logran. En la actualidad
la demanda de cebadas cerveceras en la Unión Europea es de 9 millones
de toneladas y la producción se sitúa cerca de los 30 millones
de toneladas.

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