"Las fundaciones fortalecen y vertebran
la sociedad civil, cuya salud y vigor resultan vitales para una
sociedad moderna
y auténticamente democrática
"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Las sociedades mercantiles no sólo
están obligadas
a rendir cuentas a
sus propietarios y accionistas, sino
también a la sociedad
a la que sirven y
en la que deben
actuar como
ciudadanos
corporativos
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Crecer en responsabilidad social
Carlos de Jaureguízar

Crecer, crecer y crecer. Ese es el objetivo de Heineken España para los próximos años, una vez superado con éxito el proceso de integración de Cruzcampo y el Águila en la primera cervecera española. Sin embargo, nuestra meta no es sólo crecer en volumen de ventas, en beneficios y liderazgo de mercado, sino también en compromiso ciudadano, en responsabilidad corporativa ante la sociedad.

Escribió mi predecesor, Piero Perron, en estas mismas páginas que "la mejor compañía es aquella que, además de ser la más rentable, es capaz de generar desarrollo comunitario en su entorno". Cuando una empresa alcanza el liderato en su sector, necesita afianzarlo y responder a la confianza demostrada por consumidores y ciudadanos en general. Para ello la única vía posible es dar un paso adelante, subir un escalón en la búsqueda de la excelencia empresarial. Ese salto hacia arriba debe ser también pronunciado en la imbricación social, en los planteamientos éticos y de mecenazgo. Quien más recibe de la sociedad está obligado en mayor medida que otros a contribuir a su progreso y bienestar.

Piero Perron, al que agradezco desde esta tribuna su gran esfuerzo y dedicación durante los tres años en los que ha pilotado con éxito la nave de Heineken España, insistía en la idea de la gestión responsable en el número anterior de BLANCO Y ORO. "La llamada responsabilidad social -decía- está pidiendo respuestas para lograr un desarrollo sostenible en el que la empresa es parte esencial y del que tiene que ser una referencia y un ejemplo". El paradigma empresarial no se limita exclusivamente a una gestión responsable y ética con los públicos directamente vinculados con la compañía o institución -empleados, accionistas, proveedores, clientes o consumidores- sino que se extiende a toda la sociedad en su conjunto. Si nos obsesiona la calidad interna en los procesos productivos y nos anima una cultura innovadora en la actividad diaria de la compañía, debemos también proyectar estos vectores de crecimiento hacia el exterior.

La Fundación Cruzcampo, la Escuela de Hostelería Gambrinus, con sedes en Sevilla y Jaén, y el patrocinio que Heineken España y sus marcas realizan constantemente de actividades culturales, educativas y deportivas son pruebas palpables del compromiso ciudadano de nuestra compañía. Pero queremos seguir creciendo también en esta parcela. Y lo hacemos, en un horizonte sin límites, con el apoyo a sectores dinamizadores de la sociedad y creadores de riqueza colectiva como la Universidad, la formación profesional y el descubrimiento de nuevosvalores y talentos.
La excelencia empresarial se consigue desde el pleno convencimiento de que las sociedades mercantiles no sólo están obligadas a rendir cuentas a sus propietarios y accionistas, sino también a la sociedad a la que sirven y en la que deben actuar como ciudadanos corporativos. Las compañías, y de forma muy especial las que tienen una notable incidencia en la vida económica de la comunidad por sus productos, por sus marcas y por sus rendimientos, son también agentes de cambio social. Heineken España es, además de la primera cervecera nacional, un vehículo de progreso colectivo que desborda el ámbito de sus empleados y clientes.

Y tampoco es nada nuevo. Desde su fundación en Ámsterdam, en 1863, la compañía Heineken ha mantenido un fuerte compromiso con su entorno social. La defensa del medio ambiente, nuestra política de protección del agua y una gestión empresarial ética y responsable han logrado que Heineken sea la primera cerveza mundial y la marca del siglo en Holanda. En esa misma línea queremos crecer en España. El objetivo es ser también los primeros de nuestro sector en el corazón de la sociedad española.

El concepto de responsabilidad social corporativa, que ha calado profundamente en el mundo empresarial desde que el Consejo de Europa lo definiera en mayo del año 2000, no es una formulación nueva. Y mucho menos para una compañía como Heineken España, con más de doscientos años acumulados de compromiso social y apoyo a proyectos de interés general.

Entendemos actualmente por responsabilidad social corporativa "la integración voluntaria por parte de las empresas de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y sus relaciones con sus interlocutores". La idea, aunque fresca y lozana, hunde sus raíces a mediados del siglo XX. Ya en la España de los años cincuenta se hablaba de "acción o actuación social" en el ámbito empresarial.

Desde su nacimiento hace un siglo, entidades como Cruzcampo y El Águila, ahora unidas en Heineken España, han desarrollado una ingente labor social y de desarrollo ciudadano en todas las parcelas de la vida cultural, educativa, recreativa, deportiva y de interés general. En definitiva, el término responsabilidad social corporativa, acuñado por el mundo anglosajón (corporate social responsability), invita a las grandes empresas a generar riqueza en la comunidad y a mejorar la vida del entorno en el que se desenvuelven. Una invitación que, desde nuestra perspectiva particular, tiene la novedad de su formulación terminológica y de su absoluta vigencia, pero que no resulta ajena a la gestión histórica desarrollada por nuestra compañía.

Cerca de 6.000 fundaciones realizan una insustituible labor social y cultural en España, entre ellas la Fundación Cruzcampo, dotada por Heineken España. Las fundaciones desarollan una labor subsidiaria y complementaria del Estado en terrenos tan vitales como la educación, la sanidad, la cultura y la protección de los más necesitados. Si mañana desaparecieran las fundaciones privadas, cerrarían teatros, se clausurarían hospitales y centros educativos, se hundiría el deporte no profesionalizado y el mundo de la cultura quedaría huérfano. Las fundaciones fortalecen y vertebran la sociedad civil, cuya salud y vigor resultan vitales para una sociedad moderna y auténticamente democrática.

La Fundación Cruzcampo es uno de los vehículos fundamentales de Heineken España en su gestión responsable y compromiso social. En los últimos años se ha convertido en uno de los focos más activos y dinamizadores de la cultura. Nuestro objetivo es potenciar sus actividades y lograr que sus acciones se multipliquen a lo largo de toda la geografía española.

En este sentido, consideramos bastante positiva la entrada en vigor de dos leyes ampliamente demandadas por la sociedad civil española, la de Mecenazgo y la de Fundaciones, que reconocen la labor desarrollada por las instituciones privadas e incentivan la gestión responsable de las compañías. Ambas normas jurídicas facilitarán que la "acción social" de Heineken España sea aún más intensa y efectiva.