Crecer,
crecer y crecer. Ese es el objetivo de Heineken España para los
próximos años, una vez superado con éxito el proceso
de integración de Cruzcampo y el Águila en la primera
cervecera española. Sin embargo, nuestra meta no es sólo
crecer en volumen de ventas, en beneficios y liderazgo de mercado, sino
también en compromiso ciudadano, en responsabilidad corporativa
ante la sociedad.
Escribió
mi predecesor, Piero Perron, en estas mismas páginas que "la
mejor compañía es aquella que, además de ser la
más rentable, es capaz de generar desarrollo comunitario en su
entorno". Cuando una empresa alcanza el liderato en su sector,
necesita afianzarlo y responder a la confianza demostrada por consumidores
y ciudadanos en general. Para ello la única vía posible
es dar un paso adelante, subir un escalón en la búsqueda
de la excelencia empresarial. Ese salto hacia arriba debe ser también
pronunciado en la imbricación social, en los planteamientos éticos
y de mecenazgo. Quien más recibe de la sociedad está obligado
en mayor medida que otros a contribuir a su progreso y bienestar.
Piero Perron, al
que agradezco desde esta tribuna su gran esfuerzo y dedicación
durante los tres años en los que ha pilotado con éxito
la nave de Heineken España, insistía en la idea de la
gestión responsable en el número anterior de BLANCO Y
ORO. "La llamada responsabilidad social -decía- está
pidiendo respuestas para lograr un desarrollo sostenible en el que la
empresa es parte esencial y del que tiene que ser una referencia y un
ejemplo". El paradigma empresarial no se limita exclusivamente
a una gestión responsable y ética con los públicos
directamente vinculados con la compañía o institución
-empleados, accionistas, proveedores, clientes o consumidores- sino
que se extiende a toda la sociedad en su conjunto. Si nos obsesiona
la calidad interna en los procesos productivos y nos anima una cultura
innovadora en la actividad diaria de la compañía, debemos
también proyectar estos vectores de crecimiento hacia el exterior.
La Fundación
Cruzcampo, la Escuela de Hostelería Gambrinus, con sedes en Sevilla
y Jaén, y el patrocinio que Heineken España y sus marcas
realizan constantemente de actividades culturales, educativas y deportivas
son pruebas palpables del compromiso ciudadano de nuestra compañía.
Pero queremos seguir creciendo también en esta parcela. Y lo
hacemos, en un horizonte sin límites, con el apoyo a sectores
dinamizadores de la sociedad y creadores de riqueza colectiva como la
Universidad, la formación profesional y el descubrimiento de
nuevosvalores y talentos.
La excelencia empresarial se consigue desde el pleno convencimiento
de que las sociedades mercantiles no sólo están obligadas
a rendir cuentas a sus propietarios y accionistas, sino también
a la sociedad a la que sirven y en la que deben actuar como ciudadanos
corporativos. Las compañías, y de forma muy especial las
que tienen una notable incidencia en la vida económica de la
comunidad por sus productos, por sus marcas y por sus rendimientos,
son también agentes de cambio social. Heineken España
es, además de la primera cervecera nacional, un vehículo
de progreso colectivo que desborda el ámbito de sus empleados
y clientes.
Y tampoco es nada
nuevo. Desde su fundación en Ámsterdam, en 1863, la compañía
Heineken ha mantenido un fuerte compromiso con su entorno social. La
defensa del medio ambiente, nuestra política de protección
del agua y una gestión empresarial ética y responsable
han logrado que Heineken sea la primera cerveza mundial y la marca del
siglo en Holanda. En esa misma línea queremos crecer en España.
El objetivo es ser también los primeros de nuestro sector en
el corazón de la sociedad española.
El concepto de responsabilidad
social corporativa, que ha calado profundamente en el mundo empresarial
desde que el Consejo de Europa lo definiera en mayo del año 2000,
no es una formulación nueva. Y mucho menos para una compañía
como Heineken España, con más de doscientos años
acumulados de compromiso social y apoyo a proyectos de interés
general.
Entendemos actualmente
por responsabilidad social corporativa "la integración voluntaria
por parte de las empresas de las preocupaciones sociales y medioambientales
en sus operaciones comerciales y sus relaciones con sus interlocutores".
La idea, aunque fresca y lozana, hunde sus raíces a mediados
del siglo XX. Ya en la España de los años cincuenta se
hablaba de "acción o actuación social" en el
ámbito empresarial.
Desde su nacimiento
hace un siglo, entidades como Cruzcampo y El Águila, ahora unidas
en Heineken España, han desarrollado una ingente labor social
y de desarrollo ciudadano en todas las parcelas de la vida cultural,
educativa, recreativa, deportiva y de interés general. En definitiva,
el término responsabilidad social corporativa, acuñado
por el mundo anglosajón (corporate social responsability), invita
a las grandes empresas a generar riqueza en la comunidad y a mejorar
la vida del entorno en el que se desenvuelven. Una invitación
que, desde nuestra perspectiva particular, tiene la novedad de su formulación
terminológica y de su absoluta vigencia, pero que no resulta
ajena a la gestión histórica desarrollada por nuestra
compañía.
Cerca de 6.000 fundaciones
realizan una insustituible labor social y cultural en España,
entre ellas la Fundación Cruzcampo, dotada por Heineken España.
Las fundaciones desarollan una labor subsidiaria y complementaria del
Estado en terrenos tan vitales como la educación, la sanidad,
la cultura y la protección de los más necesitados. Si
mañana desaparecieran las fundaciones privadas, cerrarían
teatros, se clausurarían hospitales y centros educativos, se
hundiría el deporte no profesionalizado y el mundo de la cultura
quedaría huérfano. Las fundaciones fortalecen y vertebran
la sociedad civil, cuya salud y vigor resultan vitales para una sociedad
moderna y auténticamente democrática.
La Fundación
Cruzcampo es uno de los vehículos fundamentales de Heineken España
en su gestión responsable y compromiso social. En los últimos
años se ha convertido en uno de los focos más activos
y dinamizadores de la cultura. Nuestro objetivo es potenciar sus actividades
y lograr que sus acciones se multipliquen a lo largo de toda la geografía
española.
En este sentido,
consideramos bastante positiva la entrada en vigor de dos leyes ampliamente
demandadas por la sociedad civil española, la de Mecenazgo y
la de Fundaciones, que reconocen la labor desarrollada por las instituciones
privadas e incentivan la gestión responsable de las compañías.
Ambas normas jurídicas facilitarán que la "acción
social" de Heineken España sea aún más intensa
y efectiva.