Fotografía: Guillermo Mendo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Ser Rey Mago ha
sido una experiencia
e inenarrable, un
cúmulo de imágenes
y de sentimientos"
"

 

 

"El apoyo de los
Reyes de
a la Universidad de
Sevilla en su Quinto Centenario es
impagable
"


 

2 0 0 5. n º 2 0

Su majestad el Rector
Miguel Florencio Lora, Rector de la Universidad de Sevilla


José Álvarez

Como Rector de la Hispalense preside los actos del Quinto Centenario de la Universidad de Sevilla, inaugurados por los Reyes de España el pasado mes de octubre, y dirige la segunda universidad española por número de alumnos y titulaciones hacia la convergencia europea. Como sevillano ha vivido una experiencia mágica, irrepetible, inolvidable: encarnar al Rey Baltasar en la cabalgata de la capital andaluza. Tan fascinado quedó, que Miguel Florencio Lora presume de ser el único rector coronado.

Hace 500 años, en medio de un mundo que se transformaba asomándose a la temprana Modernidad, nacía la Universidad de Sevilla. Su embrión, el Colegio de Santa María de jesús, fue fundado entonces por un arcediano carmonense, maese Rodriga Fernández de SantaeIla". Con estas palabras Miguel Florencio Lora, Rector de la Hispalense, da la bienvenida a los visitantes de la página web del V Centenario de la Universidad de Sevilla.

Cinco siglos después, aquel primitivo centro de estudios se ha convertido en la segunda universidad española y en la primera de Andalucía. Las cifras son elocuentes: 25 facultades y escuelas, que imparten 65 titulaciones oficiales y acogen más de 60.000 mil estudiantes. En ella trabajan más de 4.000 profesores e investigadores, y más de 2.000 empleados de administración y servicios.

Por su frenética actividad -reuniones, ruedas de prensa, presentaciones, agenda del Cen'tenario- parece más un directivo de empresa que el rector de una universidad que acaba de cumplir quinientos años. Aunque las montañas de libros apilados sobre la mesa del despacho delatan su faceta científica. Los muros de la vieja y real fábrica de tabacos de Sevilla, escenario de mitos universales y sede central de la Hispalense, se preparan para superar el reto que supone la convergencia universitaria europea, el espacio común surgido de Bolonia. Miguel Florencio parece algo más delgado. El trabajo, la vuelta al gimnasio para preparar la maratoniana cabalgata y las seis toneladas de caramelos que lanzó como Rey Baltasar han estilizado su figura.

- La página web de la Universidad de Sevilla sólo dice de su Rector que es catedrático de Matemáticas y Director del Equipo de Investigación Análisis Funcional Matemático. ¿Modestia o falta de espacio para incluir su dilatado currículo?

- En ese espacio uno es fundamentalmente el Rector y ser Rector de la Universidad de Sevilla es un gran honor y una inmensa responsabilidad que requiere dedicación absoluta.

- Sé que tiene una calle dedicada en la ciudad sevillana de Osuna.

- No es una calle, sino un parque. Una experiencia única, porque ni nací ni vivo en Osuna. Pero sí hemos trabajado mucho con su Escuela Universitaria, que en un principio dependía de la Universidad de Granada. En la actualidad se imparten tres titulaciones, una de ellas es enfermería, que aprovecha el hospital comarcal con unas condiciones magníficas para la enseñanza. Todo el Ayuntamiento en pleno, sin fisuras en ningún grupo político, está detrás de este proyecto universitario.

- Ha tenido un primer trimestre muy monárquico: lo inició con la solemne inauguración del curso académico por parte de los Reyes de España y lo ha terminado como Rey Baltasar de la cabalgata de Sevilla.

- El segundo y el tercer trimestre también tendrán actividad monárquica.

- ¿Cuál ha sido su mejor regalo de Reyes?

- Haber tenido la oportunidad de ser rey mago. Ha sido una experiencia única e inenarrable, un cúmulo de imágenes y de sentimientos. Digo oportunidad porque quien te hace realmente reyes el pueblo de Sevilla. Cuando estás arriba en la carroza y ves como te acogen, sientes que eres Baltasar de verdad. Tenía miedo a la experiencia de visitar el Hospital de Valme después de la cabalgata porque la presumía muy dura. Pasar de la alegría de la calle al dolor de un centro hospitalario era mi gran preocupación. Después, sin embargo, no quería marcharme de allí, porque sentía que estaba transmitiendo ilusión a muchas personas necesitadas.

- ¿Le trajo carbón a alguien? Tal vez, a alguno de los políticos que manejan los hilos universitarios.

- No; todos tenemos una parte buena y todo el mundo comete errores a lo largo del año. Con los políticos prefiero utilizar el razonamiento para convencerlos.

- ¿Con qué Reyes se sintió más a gusto, con sus colegas de Oriente o con los de la Zarzuela?

- Son dos situaciones no comparables. El apoyo de los Reyes de España a la Universidad de Sevilla en su V Centenario es impagable. Para mi fue un orgullo y-una enorme satisfacción que inauguraran el curso académico. Lo de los Reyes de Oriente es otro mundo, otras sensaciones muy distintas.

- Si el Gobierno suprime, como es su intención, los tratamientos a los altos cargos, podría perder su condición de excelentísimo y magnífico señor rector. Claro, que siempre le quedará el título de majestad.

- El de majestad no quiero perderlo nunca. Las universidades somos entes autónomos, reconocidos por la Constitución, y confío que no traten de introducir cambios en determinados ámbitos de la tradición universitaria. Las tradiciones también generan elementos de firmeza para mirar con confianza al futuro.

- Además de ser el único rector coronado fue el primero en ser elegido por sufragio universal de la comunidad universitaria.

- Lo de coronado es sólo una broma. Fui rey mago no por méritos propios, sino por estar al frente de una universidad que celebra su quinto centenario.

- Le insisto en lo del sufragio universal porque en dichas elecciones sólo votó el 11,5 por ciento del alumnado. ¿Tan poco interés muestran los alumnos por el sistema?

- Efectivamente es un porcentaje muy bajo. Debemos animar a los alumnos para que se involucren mucho más en la vida democrática de la universidad. Es un problema preocupante y generalizado en toda España. Por suerte hubo centros en los que se llegó al 50 por ciento de participación estudiantil.

- Podría hablarse de un origen apostólico de la Universidad de Sevilla: fue fundada hace 500 años por un canónigo y tuvo a 12 alumnos en su primer curso.

- (Risas) Y, además, creada por bula del Papa julio 11. Así nacieron la mayoría de las universidades de aquella época, aunque ya se empezaban a crear mediante células reales. Indudablemente, somos fruto de nuestra historia y debemos sentimos orgullosos de ella. Maese Rodriga Femández de Santaella y Córdoba era arcediano, pero también un excelente universitario. Muy poca gente estaba entonces a su altura intelectual. Había sido alumno en Bolonia y trajo a Sevilla todo el conocimiento y la experiencia centenaria de las universidades europeas.