"La estrategia de
trabajo para los
próximos años
requiere pensar
y actuar con mayor rapidez
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Eficiencia y rapidez

Carlos de Jaureguízar

Tras la victoria del F.C. Barcelona en Stamford Bridge ante el Chelsea de Mourinho, algunos técnicos y periodistas empezaron a señalar al jugador argentino del Barc;:a Lionel Messi como el sucesor de Maradona. Incluso el propio 'Pelusa' participa de esta opinión. ¿Qué cualidades advierten los expertos en este joven y pequeño jugador que encandila a los aficionados? Serra Ferrer, el preparador del Betis, señala que reúne velocidad y talento, dos características que lo catapultan hacia lo más alto del deporte. Otro entrenador, Javier Clemente, destaca que concibe el fútbol con mucha más facilidad que el resto de los jugadores. Es decir, Messi destaca porque hace bien su trabajo y, además, lo hace rápido y fácil.

Años atrás oí a un comentarista deportivo afirmar que la diferencia entre los equipos triunfadores, aquellos que ganan copas de Europa y torneos intercontinentales, y los que sólo rozan la gloria no reside tanto en la calidad de sus jugadores, ni en la experiencia de sus técnicos, sino en la velocidad de su juego y en la capacidad de improvisar sobre la marcha, de superar adversidades y contratiempos de la forma más rápida posible.

Ocurre algo similar en el mundo de la empresa. El podio, la copa del éxito y las medallas del triunfo son para las compañías que, además de marcas de prestigio y equipos humanos con talento, se mueven con velocidad en el mercado. A los gestores nos gusta diferenciar los conceptos eficacia y eficiencia. El primeros de ellos, según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, es la "capacidad de lograr el efecto que se deseaba o esperaba". En cambio, define eficiencia como la capacidad para lograr ese efecto "empleando los mejores medios posibles".

He encontrado en la Red una anécdota muy pedagógica sobre las diferencias entre eficacia (hacerla bien) y eficiencia (hacerla bien, pero de la forma más rentable). Cuando la NASA descubrió que sus astronautas no podían utilizar bolígrafos durante sus viajes espaciales porque no funcionaban en la ingravidez, invirtieron más de 120 millones de dólares para desarrollar un bolígrafo que fuese capaz de escribir sin gravedad, hacia arriba y hacia abajo, bajo el agua y con temperaturas extremas. Eso es eficacia. Los astronautas rusos, en cambio, utilizaron lápices. Fueron más eficientes que los norteamericanos.

"Debemos obsesioné;lrnos con la eficiencia", suele insistir el Presidente de Heineken NV, jean-Fran<;:ois van Boxmeer, quien nos ha marcado cuatro acciones prioritarias que tienen como objetivo último que los hombres y mujeres que formamos parte de la familia Heineken en los cinco continentes seamos más eficientes y rápidos en nuestro trabajo. El mercado en general y el cervecero en particular se vuelven cada día más competitivos, más abiertos e internacionalizados, donde nuevas marcas se arriesgan para alcanzar el mayor protagonismo internacional posible.

El mercado español es un claro ejemplo de cómo los escenarios comerciales cambian a velocidades de vértigo. En los últimos años han surgido nuevos públicos, como consecuencia de los procesos migratorios, y variado sensiblemente los hábitos de consumo. El confort doméstico, la preocupación por la vida sana y el endurecimiento de las sanciones de tráfico originan nuevas formas de comprar y beber cerveza.

Si el mundo se transforma y presenta rostros diferentes en espacios de tiempo cada vez más cortos, es imprescindible que todas las instituciones sociales y empresariales tengan la flexibilidad, agilidad y el dinamismo necesarios para adaptarse a los sucesivos cambios. Por eso Jean-François van Boxmeer reitera que la estrategia de negocio para los próximos años requiere pensar y actuar con mayor rapidez. Nuestro Presidente internacional define la etapa que se avecina como una época de "grandes desafíos y nuevas oportunidades". Y, aunque entiende que en un mundo que cambia a tanta velocidad no es fácil fijar el rumbo a medio y largo plazo, se muestra convencido de que el Grupo Heineken llegará muy lejos si basa su actuación en cuatro pilares o acciones prioritarias.

La primera de estas acciones consiste en el aumento de la línea de ingresos, lo que implica una apuesta prioritaria por aquellas marcas y operaciones de mayor rentabilidad. También conlleva un esfuerzo notable por incrementar la calidad de todo el proceso empresarial, desde la selección de las mejores materias primas hasta la forma de ofrecer la cerveza al consumidor. Como ha dicho jean-François van Boxmeer, "una buena cerveza fría servida con una sonrisa es fundamental".

La esencia que define a una empresa líder y la destaca de la competencia es la actitud hacia el mercado. Vivir el mercado es entenderlo, estar cerca y conocer a fondo las necesidades de los consumidores. Ahora más que nunca tiene vigencia la recomendación que nos hacía Alfred Heineken: "Mira siempre tu trabajo a través de los ojos del consumidor". Las nuevas políticas de Marketing relegan el papel preponderante y preeminente del producto para colocar al cliente en la base de las estrategias comerciales. No se trata de adaptar al cliente a los productos, sino de satisfacer sus necesidades actuales, y hasta cierto punto intuir y anticiparse a las necesidades futuras. Es el producto el que responde a las demandas de los consumidores.

La segunda y la tercera acciones prioritarias están íntimamente ligadas: Eficacia, mayor rapidez en la actuación y menos dilación en la toma de decisiones. En las empresas modernas la propia responsabilidad de los empleados puede y debe suplir en muchos ocasiones al consenso para simplificar los procesos. Eficiencia significa hacerlo bien a la primera, sin fallos; pero también, ahorro de costes y aumento de la productividad.

La cuarta y última de las acciones prioritarias de Heineken considera que la existencia de un número limitado de recursos requiere la selección de aquellas oportunidades de negocio donde existen fundadas posibilidades de crecimiento y, por lo tanto, constituyen a priori las opciones más rentables y seguras. El principio de la limitación de recursos es aplicable no sólo al mundo de los negocios sino también en la vida personal, ya que en ambos estamos hablando de tomar decisiones eligiendo el mejor camino.

En fin, un juego de comportamientos y actitudes a la altura de unos mercados cada vez más exigentes, en los que las posibilidades de éxito se miden por la capacidad de adaptación y respuesta que la empresa esté preparada para dar.