Tras
la victoria del F.C. Barcelona en Stamford Bridge ante el Chelsea de
Mourinho, algunos técnicos y periodistas empezaron a señalar
al jugador argentino del Barc;:a Lionel Messi como el sucesor de Maradona.
Incluso el propio 'Pelusa' participa de esta opinión. ¿Qué
cualidades advierten los expertos en este joven y pequeño jugador
que encandila a los aficionados? Serra Ferrer, el preparador del Betis,
señala que reúne velocidad y talento, dos características
que lo catapultan hacia lo más alto del deporte. Otro entrenador,
Javier Clemente, destaca que concibe el fútbol con mucha más
facilidad que el resto de los jugadores. Es decir, Messi destaca porque
hace bien su trabajo y, además, lo hace rápido y fácil.
Años atrás
oí a un comentarista deportivo afirmar que la diferencia entre
los equipos triunfadores, aquellos que ganan copas de Europa y torneos
intercontinentales, y los que sólo rozan la gloria no reside
tanto en la calidad de sus jugadores, ni en la experiencia de sus técnicos,
sino en la velocidad de su juego y en la capacidad de improvisar sobre
la marcha, de superar adversidades y contratiempos de la forma más
rápida posible.
Ocurre algo similar
en el mundo de la empresa. El podio, la copa del éxito y las
medallas del triunfo son para las compañías que, además
de marcas de prestigio y equipos humanos con talento, se mueven con
velocidad en el mercado. A los gestores nos gusta diferenciar los conceptos
eficacia y eficiencia. El primeros de ellos, según el Diccionario
de la Real Academia Española de la Lengua, es la "capacidad
de lograr el efecto que se deseaba o esperaba". En cambio, define
eficiencia como la capacidad para lograr ese efecto "empleando
los mejores medios posibles".
He encontrado en
la Red una anécdota muy pedagógica sobre las diferencias
entre eficacia (hacerla bien) y eficiencia (hacerla bien, pero de la
forma más rentable). Cuando la NASA descubrió que sus
astronautas no podían utilizar bolígrafos durante sus
viajes espaciales porque no funcionaban en la ingravidez, invirtieron
más de 120 millones de dólares para desarrollar un bolígrafo
que fuese capaz de escribir sin gravedad, hacia arriba y hacia abajo,
bajo el agua y con temperaturas extremas. Eso es eficacia. Los astronautas
rusos, en cambio, utilizaron lápices. Fueron más eficientes
que los norteamericanos.
"Debemos obsesioné;lrnos
con la eficiencia", suele insistir el Presidente de Heineken NV,
jean-Fran<;:ois van Boxmeer, quien nos ha marcado cuatro acciones
prioritarias que tienen como objetivo último que los hombres
y mujeres que formamos parte de la familia Heineken en los cinco continentes
seamos más eficientes y rápidos en nuestro trabajo. El
mercado en general y el cervecero en particular se vuelven cada día
más competitivos, más abiertos e internacionalizados,
donde nuevas marcas se arriesgan para alcanzar el mayor protagonismo
internacional posible.
El mercado español
es un claro ejemplo de cómo los escenarios comerciales cambian
a velocidades de vértigo. En los últimos años han
surgido nuevos públicos, como consecuencia de los procesos migratorios,
y variado sensiblemente los hábitos de consumo. El confort doméstico,
la preocupación por la vida sana y el endurecimiento de las sanciones
de tráfico originan nuevas formas de comprar y beber cerveza.
Si el mundo se transforma
y presenta rostros diferentes en espacios de tiempo cada vez más
cortos, es imprescindible que todas las instituciones sociales y empresariales
tengan la flexibilidad, agilidad y el dinamismo necesarios para adaptarse
a los sucesivos cambios. Por eso Jean-François van Boxmeer reitera
que la estrategia de negocio para los próximos años requiere
pensar y actuar con mayor rapidez. Nuestro Presidente internacional
define la etapa que se avecina como una época de "grandes
desafíos y nuevas oportunidades". Y, aunque entiende que
en un mundo que cambia a tanta velocidad no es fácil fijar el
rumbo a medio y largo plazo, se muestra convencido de que el Grupo Heineken
llegará muy lejos si basa su actuación en cuatro pilares
o acciones prioritarias.
La primera de estas
acciones consiste en el aumento de la línea de ingresos, lo que
implica una apuesta prioritaria por aquellas marcas y operaciones de
mayor rentabilidad. También conlleva un esfuerzo notable por
incrementar la calidad de todo el proceso empresarial, desde la selección
de las mejores materias primas hasta la forma de ofrecer la cerveza
al consumidor. Como ha dicho jean-François van Boxmeer, "una
buena cerveza fría servida con una sonrisa es fundamental".
La esencia que define
a una empresa líder y la destaca de la competencia es la actitud
hacia el mercado. Vivir el mercado es entenderlo, estar cerca y conocer
a fondo las necesidades de los consumidores. Ahora más que nunca
tiene vigencia la recomendación que nos hacía Alfred Heineken:
"Mira siempre tu trabajo a través de los ojos del consumidor".
Las nuevas políticas de Marketing relegan el papel preponderante
y preeminente del producto para colocar al cliente en la base de las
estrategias comerciales. No se trata de adaptar al cliente a los productos,
sino de satisfacer sus necesidades actuales, y hasta cierto punto intuir
y anticiparse a las necesidades futuras. Es el producto el que responde
a las demandas de los consumidores.
La segunda y la
tercera acciones prioritarias están íntimamente ligadas:
Eficacia, mayor rapidez en la actuación y menos dilación
en la toma de decisiones. En las empresas modernas la propia responsabilidad
de los empleados puede y debe suplir en muchos ocasiones al consenso
para simplificar los procesos. Eficiencia significa hacerlo bien a la
primera, sin fallos; pero también, ahorro de costes y aumento
de la productividad.
La cuarta y última
de las acciones prioritarias de Heineken considera que la existencia
de un número limitado de recursos requiere la selección
de aquellas oportunidades de negocio donde existen fundadas posibilidades
de crecimiento y, por lo tanto, constituyen a priori las opciones más
rentables y seguras. El principio de la limitación de recursos
es aplicable no sólo al mundo de los negocios sino también
en la vida personal, ya que en ambos estamos hablando de tomar decisiones
eligiendo el mejor camino.
En fin, un juego
de comportamientos y actitudes a la altura de unos mercados cada vez
más exigentes, en los que las posibilidades de éxito se
miden por la capacidad de adaptación y respuesta que la empresa
esté preparada para dar.