"Trátate bien, come
sólo buenos alimentos, relájate y saborea
cada bocado de
forma consciente"

 

 

 

 

 

 

 

"El método de Guiliano
es más fácil y
apetecible que
las dietas rígidas a
las que se somete
la mayoría"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2 0 0 6. n º 2 1

Para adelgazar, conviértete en gourmet

Marisol Guisasola


Comer con gusto es la mejor receta para estar delgado y no engordar.

Si décadas de "comer por comer" han situado a los EEUU en los primeros puestos del mundo en incidencia de obesidad (¡el 60% de la población tiene exceso de peso y un 30% son obesos!), la pérdida de los hábitos tradicionales en alimentación -3 comidas al día tomadas ante una mesa y una dieta rica en productos frescos- está empezando a generar en nuestro país y en otros países mediterráneos una epidemia de obesidad inédita en la Historia.

Ni las campañas oficiales ni las dietas "milagrosas" parecen capaces de dar la vuelta a esa tendencia, cuyas consecuencias para la salud (enfermedad cardiovascular, diabetes, hipertensión, ictus e incluso riesgo de ciertos cánceres...) hacen prever a los economistas la quiebra de los sistemas sanitarios occidentales. ¿Un problema sin solución?

La escritora y gourmet francesa Mireme Guiliano, consejera delegada de Clicquot Ine. (subsidiaria del champán Veuve Clicquot en los EEUU), ha propuesto a los americanos una medida sorprendente: convertirse en gourmet para conservar la línea.

"La comida es uno de los mejores placeres de la vida" -afirma esta mujer, autora del best seller Por qué las mujeres francesas no engordan: el secreto de comer por placer-. "Comer como un robot o de forma automática no es comer, es engullir, y engullir es sinónimo de exceso de peso. Los habitantes de los países mediterráneos seríamos estúpidos si abandonáramos siglos de civilización gastronómica y empezáramos a imitar comportamientos que significan una vuelta atrás en la evolución cultural", añade.

En el libro de Guiliano no se habla nunca de calorías. El consejo se reduce a: "Trátate bien, come sólo buenos alimentos, relájate y saborea cada bocado de forma consciente".

El neurocientífico norteamericano Will Clower, que ha vivido en Francia varios años, confiesa que ha interiorizado la forma de comer de los franceses y se ha sumado al carro del "sabor y saber" que propone Guiliano. Ahora imparte clases sobre "la forma sana de comer de los países mediterráneos" a empleados de importantes compañías estadounidenses. Las clínicas de adelgazamiento más elitistas de Nueva York, San Francisco o Hollywood ya han empezado a aplicar la lección, y sus mesas y menús parecen salidos de restaurantes de la Rive Gauche.

Y es que para los que están hartos de contar calorías y de evitar hidratos de carbono, la idea de perder peso "comiendo bien" es sumamente tentadora. "Ello no significa complicarse la vida ni arruinarse", aclara Guiliano. "Cuando estés con tus amigos o amigas, incluso aunque tomes una ensalada o un sándwich al mediodía, mira lo que te sirven, observa su calidad, come lentamente, conversa, deja espacio entre los bocados", añade.

Ese tipo de actitud parece tener un efecto. En Francia, sólo el 11% de la población es obesa. En España, la tasa de obesidad es del 14% (aunque aumenta peligrosamente, en especial entre los niños y adolescentes, los más vulnerables a la influencia de la comida rápida). "A pesar del aumento de las tasas de obesidad en Europa, cuando los turistas norteamericanos viajan a la VE, siguen asombrándose del escaso número de obesos que ven en las calles", afirma Will Clower.

La teoría de Guiliano está basada en su experiencia personal. De adolescente se fue a estudiar a EEUU, donde se aficionó a una dieta casi exclusiva de galletas, barritas dulces y chocolate. De vuelta a Francia, el médico de la familia (al que ella llama "Doctor Milagro"), le hizo ver que el estilo de alimentación de las mujeres de su país era la mejor receta para conservar la línea. "Los consejos que me dio pueden resumirse en estos puntos", explica Mireille:

1. Toma tres comidas al día (incluido un buen desayuno).
2. Vigila las raciones. Comer bien no quiere decir hartarse.
3. Come verduras y frutas frescas todos los días.
4. Condimenta bien los
platos y emplea especias, hierbas aromáticas, vinagres aromáticos, aceites de calidad...
5. Presenta cada plato con gusto (colocar estéticamente los ingredientes de una ensalada apenas lleva 3 minutos más que ponerlos de cualquier modo). 6. Si te apetece, saborea una copa de vino o cava (o una cerveza) con la comida o la cena.
7. No comas nunca deprisa y hazlo siempre sentada (mejor acompañada).
8. Pon la mesa con esmero, aunque comas sola.
9. Vete caminando a todas partes.
10. Concédete un capricho de vez en cuando, pero no para hartarte, sino para saborear conscientemente lo que tomas.

Con esos consejos, Guiliano perdió los kilos de más y no ha vuelto a engordar en 30 años. Y ello a pesar de que su puesto en Clicquot la obliga a comer en restaurantes unas 300 veces al año. "En cada comida tomo los dos platos, no soy de las que se conforma con una ensalada yagua mineral", aclara. Se jacta de no pasar hambre ni tener listas de alimentos prohibidos. "Por ejemplo, me encanta el helado", confiesa. "Por eso, pido helado de postre, pero sólo tomo un par de cucharadas y las combino, por ejemplo, con fresas u otras frutas. Eso es suficiente para interiorizar su sabor y vencer la tentación. Sé que habrá más helados en otras comidas, que no tengo por qué engullir un bol entero".

Sin duda, el método que propone Guiliano para mantener la línea es mucho más fácil y apetecible que las dietas rígidas, aburridas y frustrantes a las que la mayoría de la gente suele someterse. "Les miras a la cara y ves que lo están pasando mal, que están deprimidos", dice ella. "Podrían no sentirse así si cambiaran su actitud y pensaran en comer con gusto en vez de engullir sin saborear y luego ponerse a régimen una y otra vez".