Es
el primer español que pita en una liga extranjera de fútbol
(la rusa), el segundo colegiado sevillano que llega a internacional,
el tercero de una saga apasionada por el arbitraje y el cuarto árbitro
en la final del Mundial de Alemania, que terminó con victoria
italiana y con el francés Zidane en el vestuario antes de tiempo
por su 'mala cabeza'. Luis Medina Cantalejo, sevillano de 42 años,
tiene buena vista y fama de frío en el terreno de juego.
.
La
primera inicial del ADN de sus cromosomas podría ser la '/\ de
árbitro. Su abuelo, Luis Medina Toledo, fue el primer colegiado
de Primera de la saga familiar. Luis Medina Díaz, el padre, también
pitó en la máxima categoría y convenció
a su hijo para que cambiara la indumentaria de futbolista por el silbato.
Luis Medina Cantalejo, hijo y nieto de árbitros, debutó
en la elite del fútbol español en 1998 y es internacional
desde 2002.
Quedamos en las
pistas deportivas de la Isla de la Cartuja, próximas al Estadio
'Olímpico' de Sevilla, donde entrena todos los mediodías,
de lunes a viernes, salvo compromisos con la FIFA o el fútbol
español. Es asesor deportivo de la Consejería de Turismo,
Comercio y Deportes de la junta de Andalucía y aprovecha buena
parte del horario de comida para ejercitarse junto a compañeros
del Colegio Sevillano de Árbitros.
- ¿Asesora a la junta de Andalucía en temas arbitrales?
- He llevado durante
mucho tiempo la promoción del deporte escolar en la provincia
de Sevilla. Ahora me encargo de los eventos deportivos organizados en
Andalucía de carácter nacional e internacional.
- ¿Animaba
a los escolares para que se dediquen en el futuro al arbitraje?
- Como árbitro
he participado durante muchos años y lo sigo haciendo en las
campañas de captación de jóvenes para que integren
la plantilla arbitral, que buena falta nos hace.
- ¿Andan
cortos de vocaciones?
- Es una cuestión
de números, porque cada vez hay más equipos y categorías
futbolísticas, y los árbitros no aumentan. Algunos compañeros
dirigen cinco o seis partidos en un fin de semana.
- No parece que abunden los alicientes para que un joven quiera dedicarse
al arbitraje.
- La mayoría
de los chavales lo que quiere es jugar al fútbol, sobre todo
porque no se proyecta una imagen muy positiva del arbitraje por parte
de los medios y de la sociedad. Pero una vez dentro descubren y valoran
otras facetas del mundo del deporte. Entonces es cuando el arbitraje,
sin ser atractivo en lo económico, resulta muy gratificante en
el terreno personal.
- Lo suyo es
genética arbitral.
- Pudo la tradición
familiar, pero al principio no me gustaba el arbitraje, sino jugar al
fútbol. Mi padre me lo pidió varias veces y después
de cuatro negativas le dije que sí para que me dejara tranquilo.
Mi pensamiento era estar un par de meses en activo y luego seguir jugando
al fútbol.
- Tal vez no
hubiera sido internacional como jugador.
- Creo que no. Lo
dejé en Preferente con 19 años.
- O sea, cocinero
antes que fraile. Se ha dicho que el problema de los árbitros
es que conocen las reglas pero no el juego. Al igual que muchos entrenadores
han sido antes jugadores, el arbitraje podría ser un buen destino
para futbolistas retirados.
- El problema es
dónde metes a un ex jugador profesional: ¿a pitar niños?
Imposible; y tampoco lo puedes pasar directamente a Segunda B porque
no está cualificado. Para dirigir un partido de cierta categoría
se requiere un importante bagaje de conocimientos y mucha experiencia.
El otro día, en un partido internacional de selecciones, un jugador
que ha disputado dos mundiales me reclamó fuera de juego en un
saque de puerta, que es como desconocer el catón del arbitraje.
Sería una solución si empezaran por categorías
regionales.
- Como sevillista
imagino en qué equipo le hubiera gustado jugar.
- Soy sevillano
y nunca he declarado abiertamente mis preferencias. En una ciudad como
Sevilla, con dos equipos en la máxima categoría, sería
absurdo y perjudicial. Tengo una buena relación con ambos clubes.
Además, desde hace 10 años no voy al fútbol en
Sevilla. Lo veo por la tele y dedico muchas horas al estudio de los
partidos, pero es raro que vaya a un campo como espectador.
- Raro es que
no acuda...
- No es agradable
que te digan barbaridades si estás sentado en la grada con familiares
o amigos. En el terreno de juego nunca he tenido incidentes, pero fuera
no soy de los que ponen la otra mejilla.
- Vestido de
árbitro le habrán dicho de todo.
- En un estadio
de Primera, con tanta gente, prácticamente no escuchas nada.
Es distinto arbitrar en un campo con 50 personas donde lo oyes casi
todo. El arbitraje va mucho más allá del insulto y la
agresión: es una forma de vida y de practicar deporte. Un joven
que se dedique al arbitraje madura mucho antes que cualquier otro deportista
de su edad.
- También
habrá caído algún piropo.. .
- Tampoco, cuando
te dicen un piropo...
- Algo así,
como "árbitro, guapetón".
- Sí, una
vez en Las Cabezas de San Juan (Sevilla) me dijeron algo parecido. Decía
un amigo mío que el público no aplaude a los árbitros,
sino que agradece su labor. Que te aplauda sólo una afición
significaría que no has sido imparcial.
- Tiene fama
de 'duro' en el campo, de árbitro tarjetero.
- Quien lo diga
no conoce bien el mundo del fútbol...
- En lo que va
de temporada lleva una media de cinco tarjetas por partido.
- En la anterior
tuve una media de 4,6, que es una cifra muy normalita. Sobre todo si
se analiza que la mayoría de las tarjetas se produce al final
de los partidos cuando se juega el todo por el todo. No saco las tarjetas
por una actitud personal, sino en función del juego. Si es duro,
enseño 10 tarjetas y si es limpio, pues nada.
- ¿Permite
que le hablen los jugadores?
- Que me hablen
sí, pero no que me avasallen ni que traten de imponer su criterios.
Porque, además, en la vida nunca he visto un árbitro que
cambie su decisión por la protesta de un jugador. Quien puede
modificaría es mi asistente si me dice que me he equivocado.
- Introduje en Google las palabras "problemas árbitros de
fútbol" y me buscó 982.000 páginas sólo
en español. ¿Tan mal están las cosas?
- Es más
fácil criticar a los árbitros que a jugadores y entrenadores.
Mire, yo no hago declaraciones tras los partidos; en primer lugar porque
los árbitros españoles no estamos autorizados y en segundo
término porque tampoco tendría mucha importancia que hablase...
- Personalmente
me gustaría que los árbitros también dieran su
opinión después de un encuentro trascendente, que explicaran
sus decisiones.
- Sería totalmente
contraproducente. Le pongo un ejemplo: hace unas semanas hubo una jornada
negativa para el arbitraje, con muchos errores, sobre todo en las áreas.
Los comentarios fueron muy crueles en casi todos los medios informativos.
Sin embargo, a la semana siguiente el porcentaje de aciertos fue elevadísimo
y no encontré siquiera dos líneas de elogios o felicitaciones.
Lo que vende es el error, la crítica. ¿Qué le voy
a decir a un periodista que me pregunte que en la imagen se ve que no
es penalti si yo no tengo imágenes?
- Bueno... alguna
que otra imagen sí que ha podido utilizar.
- No sé a
qué se refiere.
- Al cabezazo
que Zidane propinó a Materazzi en la final del Mundial de Alemania
y que el árbitro Elizondo no vio. ¿No miraría usted
de reojo el videomarcador antes de avisarle?
- Sólo existe
la aseveración de un entrenador que era parte interesada en ese
momento. No hay ninguna versión oficial u oficiosa de la FIFA
en la que se diga lo que usted insinúa. Lo único cierto
es que se produjo una agresión clarísima de un jugador
vista por medio mundo. Ni tengo ni he tenido imágenes de televisión.
Cuando las autoricen, si es que llego a verla, por supuesto que las
emplearé.
- ¿Tan complicado resulta que en las jugadas clave se
utilicen imágenes grabadas?
- Con el dinero que se mueve en el fútbol, si no se han utilizado
ya es porque no quieren.
- Les evitaría
muchos problemas a los árbitros.
- No juzgo los problemas ni las críticas. Aprendí muy
pronto lo que era el arbitraje y le aseguro que no ha cambiado nada.
Nosotros no creamos las reglas, sólo las aplicamos.
